HUERTOS-JARDINES PREHISPÁNICOS Y EL CONVENTO

El huerto-jardín prehispánico se adaptó perfectamente al huerto jardín del convento novohispano, donde la necesidad de flores para los oficios eclesiásticos era muy importante. Para las portadas y los altares de las capillas y la parroquia; para los arcos que se hacían para recibir a algún personaje que llegaba al pueblo; para las danzas y fiestas patronales y otras celebraciones siempre se contaba con ellas.

La orden agustina, además, valoraba especialmente los espacios para meditar y acercarse a Dios en soledad en medio de la naturaleza.  En este sentido, el huerto del convento fue para los frailes también un lugar de meditación y recogimiento.

Muchos de los huertos tradicionales, familiares, de policultivo, del Malinalco actual, son al mismo tiempo jardines: además de producir frutas y verduras nos importa que sean bellos y disfrutables.

DE AQUÍ PARA ALLÁ Y DE ALLÁ PARA ACÁ VIAJARON SEMILLAS Y PLANTAS


[1] Fray Antonio tituló su escrito, de varios tomos, Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España. El original se conserva en los fondos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ha sido editado por el Instituto de Investigaciones Históricas de esta Universidad.  

LOS HUERTOS ANTIGUOS DE MESOAMÉRICA

Homo sapiens llegó a este continente hace más de 11 mil años.  Era nómada, recolector, pescador y cazador y vivía en grupos. No se sabe mucho de ellos pues forman parte de la prehistoria.

Imagínalos comiendo fruta de árboles silvestres que fueron encontrando en su camino, y escupiendo a su paso las semillas. 

Y que en un momento dado se detienen durante unos meses en algún lugar donde ya saben que, en esa temporada del año, encontrarán comida en abundancia (para cazar, recolectar y cocinar), un buen clima y espacios dónde protegerse de otros depredadores. Comen, y lo que desperdician lo tiran por ahí cerca (al fin que es materia orgánica, diríamos ahora).

No necesitan ser muy curiosos para darse cuenta de que entre los desperdicios que han tirado han nacido plantitas que ya tienen sus raícitas y sus primeras hojas. 

Como les fue bien en ese lugar, después de un año el grupo regresa  y encuentra que ha crecido un viverito de plantas comestibles de las que les gustan y , sobre todo, arbolitos que en pocos años darán fruta como la que están comiendo.

Esta historia suena lógica. Parece una explicación infantil. De la infancia de nuestra especie, claro. 

Todavía no hay agricultores, pero están a punto de aparecer. Y lo mismo sucede con los primeros huertos, que parecen ser parte del monte pero donde predominan los árboles frutales. Algunos investigadores sostienen que la existencia de estos huertos es anterior a la agricultura.

Y es que los árboles, a diferencia del maíz y las hortalizas, no se pierden al cosechar, permanecen. Si se les deja solos largas temporadas, al regresar ahí están.  Seguramente más grandes y más copados de frutos.  Los árboles atraen fauna que se puede cazar. Los árboles producen leña y sombra, llaman a las nubes y al agua, son hábitat de insectos, aves, mamíferos, hongos, musgos, orquídeas…

Hasta hace poco, era prácticamente imposible saber con certeza mucho de lo que sucedió a lo largo de miles de años de prehistoria. Sin embargo, la aparición de nuevas tecnologías ha logrado que los científicos puedan formular hipótesis y avanzar en el conocimiento del pasado remoto como nunca antes se había podido.  

Recientemente, estudiosos de diversas especialidades trabajaron en una investigación sobre los orígenes de los huertos prehispánicos en varias regiones de Mesoamérica. Encontraron indicios de la existencia de los primeros que hubo, y les llamaron huertos incidentales; es decir, que crecieron en el monte sin la intención de Homo sapiens de crearlos[1] (nomás tirando basura). 

El área que comprende Mesoamérica es una de las más ricas en biodiversidad del mundo. Y, dentro de esta, los ecosistemas que se dan en los climas húmedos y templados como los que predominan en el eje Neovolcánico, dentro del cual se encuentra Malinalco, es, naturalmente, megadiverso.

Conforme los grupos humanos se quedan más tiempo en un solo lugar, empiezan a seleccionar los mejores árboles y plantas; los cuidan, los protegen.  Y los siembran cerca de donde viven.

Los huertos antiguos de Mesoamérica existen desde hace miles de años, porque son importantes para la supervivencia y evolución tanto de los grupos humanos que los crean, mantienen, aprovechan y heredan, como de la biodiversa flora y fauna que los conforma.

Los ha habido en la gran mayoría de las culturas de todo el planeta.

Funcionan.

Más de 10 mil años funcionando. Están probadísimos.  Encontramos indicios de ellos en las huertas tradicionales de policultivo de Malinalco. Y, muchas veces mejor conservadas, en los huertos familiares de las comunidades. Una persona de El Platanar Malinalco me decía hace años: como un reloj, que todo el tiempo da la hora, estos huertos todo el año tienen fruta buena para comer… y para vender. A veces mango, a veces guayaba, a veces mamey, pero siempre algo hay.

Son muy importantes y están siendo revalorados en muchas partes del mundo, precisamente por su capacidad de permanecer a pesar de las crisis ecológicas como la pérdida de biodiversidad, la inseguridad alimentaria, los cambios en los ciclos del agua y otras consecuencias del cambio climático.


[1] Atlas Biocultural de Huertos Familiares de México. Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz y península de Yucatán.  María de Jesús Ordóñez Díaz, coordinadora. UNAM, Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Cuernavaca, 2018

Loggia del convento de Malinalco

AÑOS 80 EN MALINALCO ¡PERO CÓMO HAS CAMBIADO!

Y EL HUERTO DEL CONVENTO ¿QUÉ SE HIZO?

Misa en el claustro, peregrinos a su paso por Malinalco

LOS MURALES DEL CLAUSTRO

Lo que parece ser el registro más importante de la flora que vestía el huerto del convento, se encuentra plasmado en los murales del siglo XVI de su claustro. 

Estos frescos del siglo XVI, fueron ocultados con varias capas de cal a los pocos años de haberse pintado. Gracias a eso no desaparecieron. En los años 1930s fueron parcialmente re descubiertos, y se llevaron a cabo algunas pequeñas restauraciones desordenadas y con muy poco presupuesto que pronto tiempo se suspendieron. 


[1] Jeanette Favret. Conferencia sobre los murales del Convento, en El Tecorral Casa Comunitaria, Malinalco, 21 de marzo de 2026.

[2] El proyecto de jardín botánico que se elaboró con los cambios propuestos se puede consultar como anexo en esta entrada de blog.

20 ARGUMENTOS POR LOS QUE VALE LA PENA RETOMAR ESA IDEA MARAVILLOSA

De concretarse el proyecto del Jardín Botánico Malinalco abrirá una ventana de oportunidades que traerá múltiples beneficios a Malinalco.

  •  Los visitantes de todas las edades y condiciones: grupos escolares, estudiantes, académicos, personas de las comunidades, colonias y pueblos cercanos, turistas, gente de casa de fin de semana, conocerán la larga tradición de huertas de Malinalco y los árboles y plantas que las conforman.
  •  Aprenderán a diferenciar flora endémica de flora originaria de flora adaptada y flora que desplaza (o invasiva).
  •  Conocerán un ejemplo de proceso de reciclaje del agua en el jardín botánico y sus bondades.
  •  Asumirán el Jardín como una herencia valiosa, común, de los antepasados de este pueblo.
  • El Jardín atraerá a visitantes y turistas que vienen porque les interesa conocer su riqueza arqueológica, histórica, cultural y ambiental.
  • Será un motivo más para sentirse orgullosos de Malinalco.
  • Las actividades parroquiales tendrán un lugar adecuado y funcional dónde llevarse a cabo: un espacio de usos múltiples y salones amplios y suficientes.
  • Entenderán la importante función protectora de plantas vulnerables, amenazadas o/y en peligro de extinción, que cumplen los Jardines botánicos actuales de diversas partes del planeta.
  • El huerto generará empleos temporales y permanentes, reforzando la economía local, 


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